Algunas notas sobre Cosmos de Adrzej Zulawski

9782070364008_1_75(Portada de una edición francesa de bolsillo de Cosmos que contiene imágenes de la película)

Esta es la primera entrega de una serie de reflexiones sobre Cosmos, la adaptación cinematográfica de la novela de Witold Gombrowicz:

Cuando Gombrowicz utiliza una forma, la utiliza de tal manera que los vicios y los clichés de ésta la hacen estallar por dentro: el cuento filosófico en Ferdydurke, el diario en el Diario, las memorias en Transatlantico y la novela policial en Cosmos. Gombrowicz exhibe los recursos de la forma, nos muestra que están agotados, completamente gastados, y, sobre todo, nos muestra la artificialidad de estos recursos para después los reutilizarlos de forma paródica al hacer sus propios libros.

Para hacer una película sobre la obra de W.G. sería necesario hacer una película que estallase por dentro, que parodiara todos los vicios y los lugares comunes en los que podría caer el cine. Que se arriesgara a ser incomprensible.

Alguna vez me dijo un amigo: “Si la obra de Gombrowicz fuera una película, sería una película que hace que más de la mitad de los espectadores abandonen la sala. La gente que permaneciera en la sala no necesariamente comprendería la película. Es posible que tampoco gustaran de la película pero una serie de necesidades sociales los harían permanecer en la sala. Permanecer en la sala indicaría a los otros que permanecen que uno comprende, que a uno no lo asustan los absurdos o la extrema complejidad de la película, que uno es culto y que está acostumbrado a la vanguardia. Claro que existiría también la posibilidad de que los otros que permanecen tengan el mismo tipo de dudas que uno al respecto de la película, pero el orgullo y la imposibilidad de dejar que los otros que permanecen vean a uno como un imbécil incapaz de comprender les haría imposible dejar la sala. Debajo de todo eso, si nos calláramos y quitásemos el sonido a la película, se oiría la risa de Gombrowicz”.

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Fuerzas Especiales

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A pesar de que internet ha provocado cambios importantes en las dinámicas de la vida cotidiana y en la manera en la que la gente se relaciona, pocos narradores han abordado de manera crítica la web y los efectos que produce en el mundo. Tao Lin, Haruki Murakami y Daniel Link han utilizado el correo electrónico y los chats como recursos narrativos pero sus acercamientos son sumamente acríticos y en algunos casos se trata de meros efectismos: el autor recurre a estos nuevos recursos narrativos sólo por su novedad, sin pensar en sus implicaciones o en las otras posibilidades narrativas o metafóricas que un fenómeno como internet podría producir. Otros autores como William Gibson, Cory Doctorow, Bruce Sterling han abordado las diversas posibilidades narrativas que se abren con la aparición de internet y su irrupción en la vida cotidiana, sin embargo, al ser relacionados con la ciencia ficción sus hallazgos narrativos y literarios tienden a ser ignorados por gran parte de la crítica y los lectores. Otro caso importante es el de Ricardo Piglia, quien recientemente ha cuestionado las posibilidades narrativas de la web y la manera en la que la literatura circula por esta, ha propuesto diversos modos de aproximarse literariamente a este fenómeno, tanto en las entrevistas recogidas en La forma inicial como en su novela El camino de Ida. A Piglia le interesan las nuevas maneras de narrar que se abren con la presencia de internet y también le preocupa que no haya habido, más allá de Gibson los autores con los que se le relaciona, un intento de dar cuenta de manera crítica de las posibilidades narrativas y metafóricas de la expansión de internet.

Dentro de este panorama sobresale una novela como Fuerzas especiales de la autora chilena Diamela Eltit. La protagonista de la novela, una joven que vive en un barrio marginal y que se prostituye en un cibercafé, da cuenta de su vida marcada por la represión policial y por las desgracias familiares. La paradoja que es permanecer como un cuerpo estático en un punto fijo y al mismo tiempo acceder al resto del mundo es también explorada en esta novela. Los contrastes entre el lugar en el que el cuerpo se haya y los que la mente visita gracias a la web son acentuados también por la narración. Internet es para la narradora una puerta de acceso al resto del mundo del que tanto su carencia de recursos como el estado de sitio en el que se encuentra el bloque de unidades habitacionales, que constituye el principal escenario de la novela, la han apartado.  En Fuerzas especiales, Eltit explora la ambivalencia de internet. La web es tanto un modo de resistencia (un estado fuera del estado opresor) como de enajenación: la narradora y protagonista tiende a usar el internet como escape, como modo de dejar de pensar en la violencia y la humillación de su vida cotidiana y el principal alimento de sus fantasías es el contenido que encuentra en los sitios sobre moda. Es una combinación de ambas posibilidades lo que da al final una vía de escape a la narradora: la digitalización, vivir dentro de la web y abandonar el mundo físico, escapar finalmente de la violencia. Fuerzas especiales es una exploración no sólo de cómo internet y sus posibilidades narrativas, metafóricas y simbólicas pueden abordarse sino también de cómo ciertos temas o atmósferas que se relacionaban originalmente con la ciencia ficción (la situación distópica que se narra en la novela y el uso de la web como resistencia podrían considerarse sin problemas como ciberpunk) están cada vez más cercanos al mundo referencial.

Europeana: A Brief History of the Twentieth Century, de Patrik Ouredník

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¿Novela o ensayo histórico? Europeana, tal como su subtítulo lo indica, es una breve historia del siglo XX. Es decir: Europeana es una novela breve, de 122 páginas, cuyo protagonista es nada menos que el siglo XX. Como en una novela realista, en Europeana el protagonista sigue un arco narrativo y al finalizar la historia que cuenta el texto es un personaje que ha cambiado, aunque en esencia sigue siendo el mismo. Este siglo XX es, sobre todo, el siglo XX europeo.

Con un tono que recuerda tanto al Kurt Vonnegut de Slaughterhouse 5 o Mother Night como a El buen soldado Schweik de Jaroslav Hasek, Patrik Ourednik nos presenta una visión general del siglo XX, contada por un narrador omnisciente que parece observar los eventos de la novela desde una gran distancia, tanto moral como física y temporal. Los eventos históricos desde esta distancia parecen todos igual de absurdos e incomprensibles. La narración, que procede más por libre asociación que por un orden cronológico, no hace énfasis en ningún evento en particular. Llaman la atención las pequeñas notas marginales que acompañan al cuerpo principal del texto y que parecen parodiar su función de guías de lectura. Al mismo tiempo, hacen énfasis en la confusión y el absurdo del siglo XX. Algunas de estas notas dicen cosas como “La naturaleza se había pervertido”, “Un nuevo mundo”, “Judíos en Palestina”, “Invención del brassiere”, “Conspiración esperantista”, “Igualdad de los hiperciudadanos” o “Ideas frescas”

Para el narrador de Europeana, las masacres, los avances tecnológicos, los cambios sociales, las innovaciones médicas y las innovaciones artísticas tienen el mismo valor. El narrador confunde voluntariamente teorías y concepciones del sujeto y de la historia, de la sexualidad y de la sociedad. Así, las opiniones de los miembros de la iglesia de la psicología tienen tanto peso como la teoría freudiana o las creencias de los pentecostalistas. La novela habla al final de “la teoría de un politólogo norteamericano que desarrolló una teoría según la cual la historia había llegado a su fin”. Sin embargo, nos dice en la última oración, “mucha gente no conocía la teoría y continuaron haciendo historia como si nada hubiese pasado”.

El humor negro y el humor absurdista son las herramientas que Ourednik utiliza para enfrentarse al siglo XX. La novela, pese a su brevedad, deja la sensación de haber leído un texto al menos tres veces más grande.

Patrick Ourednik es checo de nacimiento y emigró a Francia en 1984. Ha traducido al checo a autores como Rabelais, Queneau o Samuel Beckett. Europeana apareció originalmente en checo en 2001 y The Dalkey Archive la publicó en inglés en 2005. Existe una versión en español, publicada por Tropismos también en 2005.

Impasse

Pensaba en lo que decía su amigo Max Thor: “cada noche cambio lo que escribiría si escribiera”. Su novela era los residuos de mil novelas hipotéticas, cada uno de los fragmentos que la componían había sido pensado no como algo que formara parte de la novela a la que ahora estaba incorporado, sino escrito con un texto completamente diferente como meta. Los textos que acomponían su novela formaban una línea que atraviesa mil novelas hipotéticas. Copias sin original, fragmentos robados a novelas que nunca existieron. No podía no ser afectado por lo que pasaba cada día en su vida. Por mucho que quisiera proteger sus planes de escritura del mundo, cada noche tenía que modificarlos. Un mes antes había conocido a una persona y su novela tuvo que tomar, nuevamente, una dirección diferente. Y además estaban sus lecturas, sus nuevas decepciones y, sobre todo, el número creciente de muertos que aparecían cada día en la ciudad.